✦ LECCIÓN 32 · UCDM

Lección 32

"He inventado el mundo que veo."

Lección oficial

Continuamos hoy desarrollando el tema de causa y efecto. No eres víctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahí para que lo puedas ver.

La idea de hoy, al igual que las anteriores, es aplicable tanto a tu mundo interno como al externo, que en realidad son lo mismo. Sin embargo, puesto que los consideras diferentes, las sesiones de práctica de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. Trata de introducir en los ejercicios de hoy el pensamiento de que ambos se encuentran en tu propia imaginación.

Una vez más, comenzaremos la sesión de práctica de por la mañana y la de por la noche repitiendo la idea de hoy dos o tres veces mientras miras a tu alrededor al mundo que consideras como externo a ti. Luego cierra los ojos y mira tu mundo interno. Procura tratarlos a ambos con la mayor igualdad posible. Repite la idea de hoy sin ningún apresuramiento y tan a menudo como desees mientras observas las imágenes que tu imaginación le presenta a tu conciencia.

Se recomiendan de tres a cinco minutos para las dos sesiones de práctica más largas, siendo tres el mínimo requerido. Si notas que hacer los ejercicios te relaja, los puedes alargar a más de cinco minutos. Para facilitar esa relajación, escoge un momento en el que no preveas muchas distracciones y en el que te sientas razonablemente preparado.

Estos ejercicios se deben seguir haciendo asimismo a lo largo del día tan a menudo como sea posible. Las aplicaciones más cortas consisten en lentas repeticiones de la idea según exploras tu mundo externo o tu mundo interno. No importa cuál de ellos elijas.

La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que te pueda perturbar. Aplícala diciéndote a ti mismo:

He inventado esta situación tal como la veo.

Reflexión de Sandra Flórez

“He inventado el mundo que veo”

Todo surge de un primer punto, y en nuestra mente sucede igual, hay un deseo interno por dar inicio a una creación propia, porque aunque sumemos experiencias ajenas del colectivo y nuestros antepasados, cada idea es única porque implica nuestra percepción, patentamos nuestros pensamientos y los repetimos en automático incluyendo la manera de fabricarlos.

El entender esto y además conscientisarnos en el momento de nuestras experiencias, nos da una muestra fehaciente de nuestra capacidad y definitivamente nos regresa a nuestro potencial de crear según nuestra elección, podemos elegir experiencias de amor o de temor, de plenitud o de angustia, de alegría o dolor, de abundancia o escasez, de sanidad o enfermedad.

En este mundo de la dualidad, podemos liberarnos al hacernos consientes de que todo lo visto es una ilusión por sus limitaciones y que aún dentro de ellas podremos decidir que y como las viviremos pues somos nosotros quienes lo creamos.

Práctica

Elige un momento muy tranquilo en la mañana y otro en la noche, en cada uno dedicaras de tres a cinco minutos aplicando la idea primero con los ojos abiertos mientras repites mentalmente:

“He inventado el mundo que veo” vas observando todo a tu alrededor lentamente , luego cierras los ojos y lo aplicas a tus ideas internas.

Ejemplo:

Pienso en la idea: “He inventado el mundo que veo” luego observó a mi alrededor cosa por cosa según lo vea nuestra vista y repito mentalmente: “He inventado el mundo que veo” así por 2 minutos y medio, cierro los ojos…. observó mi mente … aparece un pensamiento y repito : “He inventado el mundo que veo” viene otro pensamiento, repito: “He inventado el mundo que veo” así hasta completar dos minutos y medio para un total de cinco minutos.

\*\*\*Nota especial se pueden hacer mínimo tres minutos de la práctica en total y si se siente muy relajado un poco más de los cinco minutos.

-Dedica el mismo tiempo al aplicar la idea a cada objeto y a cada pensamiento sin excepción

-Los pensamientos internos y externos constituyen lo mismo, sin excepción.

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