✦ LECCIÓN 41 · UCDM

Lección 41

"Dios va conmigo dondequiera que yo voy."

Lección oficial

Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, 3 como también lo son la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.

Los que se consideran separados han inventado muchos “remedios” para lo que, según ellos, son “los males del mundo”: Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.

En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.

Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas. Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas.

Comprendemos que no creas nada de esto. ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves? Hoy intentaremos por primera vez atravesar esa obscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.

Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga. Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados. Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente. No trates de pensar en nada en particular. Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo. Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.

De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. Estás tratando de llegar más allá de todo ello. Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la Realidad.

Es perfectamente posible llegar a Dios. De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo. Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo. El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito. A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.

Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.

Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.

Reflexión de Sandra Flórez

“Dios va conmigo donde quiera que yo voy”

Explicación

Sumergirnos en la presencia De Dios desaparece los rasgos de nuestra humanidad, el contacto con lo imposible, la idea de lo doloroso, el peso de lo cruel, el sentimiento de lo triste, el amargo del dolor y todo esto que hemos creado producto de la falsa idea de que estamos lejos De Dios.

Un dios estelar, a millones y millones de de kilómetros no puede ser más que un invento producto del miedo para arrebatarnos la idea de la plena confianza, de la compañía total e infinita De Dios, nuestra fuete de alegría, bienestar, paz, gozó, una fuente inagotable e inseparable yace en nuestro interior, está más que cerca…

Comprender esa fusión infinita deshace cualquier obra ilusoria de dolor, sufrimiento y enfermedad, anulando la causa que nos hizo imaginar que esto fuese posible y con ello revelando que todos sus efectos son falsos.

Práctica:

Hoy solo se requiere un instante Al iniciar la mañana, toma de tres a cinco minutos, cierra los ojos y repite la idea mentalmente: “Dios va conmigo donde quiera que yo voy” luego silencia tus pensamientos buscando adentrarte en la presencia De Dios, buscando sentirle y descubrirle dentro de ti. Si apareciese un pensamiento simplemente repite la idea : “Dios va conmigo donde quiera que yo voy” y deja que se aleje el pensamiento.

Durante el resto del día repite constantemente de manera pausada y observando su significado la lección de hoy: “Dios va conmigo donde quiera que yo voy” y date cuenta cómo este pensamiento deja sin sustento cualquier situación de miedo y sus efectos.

Ejemplo:

En la mañana, cierro los ojos y repito mentalmente: “Dios va conmigo donde quiera que yo voy”, permanezco en silencio……. me interno en la sensación de sentirle, me deleito con ella…. permanezco en silencio físico y mental….

Así hasta finalizar los cinco minutos.

\*\*\*Nota especial:

La práctica traerá una de sensación de infinita paz y sus efectos se expresaran de inmediato si se ha realizado con plena tranquilidad y entrega.

Este pensamiento puede ser usado también en momentos de alteración durante el día, solo repítelo muy lentamente y sentirás la transformación del suceso.

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