Repaso
(198) “Sólo mi propia condenación me hace daño.”
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.
Práctica para hoy:
Inicia el día leyendo lenta y pausadamente esta lección y su explicación:
(198)“Sólo mi propia condenación me hace daño.”
Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy como Dios me creó.
Permanece en pleno silencio tomándote unos 15 minutos para apreciar la guía que recibes.
Recuerda, en momentos en los que veamos que nuestra mente es distraída por la manifestación de un reflejo egoico, acudiremos a esta declaración:
No quiero este pensamiento. El que quiero es recordar que:
“Sólo mi propia condenación me hace daño.”