Intimamos con la voz De Dios y eso nos regresa como respuesta sabiduría, conocimiento, proveniente del contenido de su mensaje. Qué otra cosa podría decirnos la fuente de la felicidad? Qué mensaje distinto al de “estoy contigo y Yo soy lo único que necesitas”?
En el segundo paso por estas afirmaciones entramos a la convicción de aceptar y compartir con Dios nuestra felicidad, reconociendo que deja de ser meta para convertirse en experiencia, ahora Su voluntad y la nuestra es una sola, ahora somos poseedores de lo que nuestra mente dormida jamás imaginó.
Hoy es un día de celebración y con ello de gratitud, por el regalo que nos brinda el ejercicio de nuestra Visión, ahora nuestros deseos no son perseguidos, pues los dones ya han sido entregados y nuestras necesidades han cesado.
Práctica:
Para los repasos de mañana y noche:
(101) La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
Lo único que me puede hacer sufrir es la creencia de que hay otra voluntad aparte de la Suya.
(102) Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
Comparto lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí, Su Hijo.
Lo que Él me ha dado es lo único que quiero.
Lo que Él me ha dado es lo único que existe.
A la hora en punto di:
La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
Media hora más tarde repite:
Comparto con Dios Su Voluntad