✦ LECCIÓN 102 · UCDM

Lección 102

"Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz."

Lección oficial

Tú no quieres sufrir. Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas. Esta creencia, no obstante, ha quedado sin duda quebrantada ahora, por lo menos lo suficiente como para permitirte ponerla en duda y empezar a sospechar que en realidad no tiene sentido. Aún no ha desaparecido, mas ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los ocultos y tenebrosos recovecos de tu mente.

Hoy trataremos de disminuir aún más su debilitado agarre y de darnos cuenta de que el dolor no tiene objeto ni causa ni poder alguno con que lograr nada. No puede aportarte nada en absoluto. No te ofrece nada y no existe. Y todo lo que crees que te ofrece es tan inexistente como él. Has sido esclavo de algo que no es nada. Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.

Durante varios días continuaremos dedicando nuestras sesiones de práctica a llevar a cabo ejercicios que han sido diseñados para ayudarte a encontrar la felicidad que la Voluntad de Dios ubicó en ti. Ahí se encuentra tu hogar y tu seguridad. Ahí se encuentra tu paz y ahí no hay miedo. Ahí se encuentra la salvación. Ahí por fin encuentras descanso.

Da comienzo hoy a tus sesiones de práctica con esta declaración de que aceptas lo que la Voluntad de Dios dispone para ti:

Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz. a Y acepto ahora la felicidad como mi función.

Busca entonces esa función en lo más recóndito de tu mente, pues está ahí, esperando tan sólo tu decisión. No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión y de que compartes con Dios Su Voluntad.

Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. No tienes por qué ser menos amoroso con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor lo creó tan amoroso como Él. Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que ahora has aceptado la felicidad como tu única función. Y ten por seguro que al hacer esto te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.

Reflexión de Sandra Flórez

Nuestro compromiso con la absurda idea del sufrimiento hoy cesa, al reconocer que somos uno con Dios, que colaboramos con su propósito y que aceptamos su voluntad, nuestra única función es erradicar cualquier espejismo que pretenda enfocarnos en el sufrimiento y esto sólo puede hacerse siendo felices.

La felicidad Real nos la da el saber que somos hijos De Dios, tener la certeza de lo que esto significa, concebirnos como espíritus eternos inalterables, comprender que hacemos parte de la eternidad, vibrar desde nuestra plenitud y abundancia, que somos producto del amor y el amor en sí, que Dios vive y vive en nosotros. Allí nuestra felicidad es cierta, no depende de nada circunstancial, de nada vano ni efímero, allí está sustentada por la Verdad y como efecto nos lleva a compartirla y verla en todo y en todos.

Práctica:

Continúa dedicando los primeros cinco minutos de cada hora del día mientras estes despierto, inicia diciendo:

“Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Y acepto ahora la felicidad como mi función.”

Ahora que has aceptado la voluntad De Dios de ser feliz, búscala en tu interior y durante los cinco minutos de tu encuentro siente ese gozo que te da el haber tomado esta decisión y a través de ella renace el amor hacia ti, ese que te otorgo Dios cuando pensó en ti.

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